La Mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba

La Mezquita de Córdoba es uno de los monumentos más importantes de la ciudad, pero además, podemos decir con total seguridad que es uno de los más conocidos y visitados de España y uno de los más asombrosos del mundo. Por ello está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984. No es de extrañar, pues, entre otras cosas, la Mezquita de Córdoba resume a la perfección la evolución completa del estilo omeya en España, además de reunir grandes ejemplos de los estilos gótico, renacentista y barroco de los templos cristianos.

Historia de la Mezquita de Córdoba

La Mezquita de Córdoba es un monumental edificio cuadrilátero que destaca por sus suntuosas arquerías. Una construcción de nada más y nada menos que 24.000 m2 ubicado en el corazón de esta ciudad, en el antiguo casco urbano, enfrentado al puente romano que cruza el río Guadalquivir.

Puente romano, Córdoba
Puente romano, Córdoba

La Mezquita-Catedral de Córdoba, conocida antes como Santa María Madre de Dios o Gran Mezquita de Córdoba, es actualmente reconocida como la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora. Un edificio con una historia muy larga para contarnos, ya que no debemos olvidar que se empezó a construir como mezquita en el año 786, cuando los musulmanes se apoderaron de la antigua basílica de San Vicente Mártir.

Los musulmanes convirtieron aquel templo cristiano en uno musulmán, reutilizando gran parte de los materiales que se habían usado en la iglesia anterior. El edificio resultante sería sólo el inicio, pues desde entonces la mezquita ha experimentado un sinfín de ampliaciones durante la historia del Emirato de Córdoba y el Califato de Córdoba. Todo parecía merecer la pena, llegando a ser este monumento la segunda mezquita más grande del mundo tras la de La Meca, por delante de la famosísima Mezquita Azul de Estambul.

¿Cómo es la Mezquita de Córdoba?

Esta gran Mezquita, que es el monumento más visitado de Córdoba, consta de dos zonas bien diferenciadas. Por un lado está el patio o sahn porticado, que es el lugar en el que se levanta el alminar, la única intervención de Abd al- Rahman III, y la sala de oración o haram.

El alminar, de la Mezquita de Córdoba, fue levantado a mediados del siglo X para poder sustituir uno anterior que se había levantado en los tiempos del emir Hisham I. La torre, tras la Reconquista, fue empleada como campanario cristiano, pero debido a su mal estado de conservación, no quedó otra que la restauración constante entre los siglos XVI y XVIII. En la actualidad podemos ver un precioso estilo barroco que contrasta con todo el conjunto.

El espacio interior de la Mezquita de Córdoba cuenta con un sinfín de columnas y arcadas bicolores de gran contraste cromático. Son, sin duda, la atracción por excelencia en esta Mezquita. En su interior, son cinco las zonas que podemos encontrar, correspondiendo así cada una de ellas a las distintas ampliaciones que se han producido en este edificio a lo largo de la historia.

Columnas y arcadas bicolores, Mezquita de Córdoba
Columnas y arcadas bicolores, Mezquita de Córdoba

Aunque podríamos destacar muchos puntos, mención especial merece el máximo lujo que se admira en la decoración del mihrab de la Mezquita de Córdoba. Cuenta con un espectacular arco de herradura que está rodeado por alfiz en la puerta de acceso. Una ornamentación suntuosa que se basa en revestimientos de mosaicos, mármoles con atauriques, epigrafía, etc.

Hay que destacar también que en la Mezquita de Córdoba se puede recorrer un pequeño museo en el que se muestran piezas encontradas durante los trabajos arqueológicos que se realizaron a manos de Félix Hernández en los años treinta. Estos restos corresponderían en su mayor parte a la iglesia hispanovisigoda de San Vicente, así como a otros edificios anteriores que se ubicaban en el solar que hoy ocupa la Mezquita de Córdoba.

En este pequeño pero interesante museo, encontrarás desde pequeños ladrillos y placas pétreas con decoración visigoda, crismones o incluso un tenante de altar, un fragmento de un sepulcro paleocristiano o la pila bautismal de la primera basílica cristiana.

Si vas a visitar Córdoba en 2 días, te recomiendo le dediques un buen tiempo a la visita de la Mezquita: empápate de su Historia y déjate llevar por la belleza del conjunto. Esos momentos los recordarás siempre. Córdoba te llenará en todos los sentidos, tanto históricamente como gastronómicamente, hay muchos platos típicos qué comer en Córdoba.

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