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Viajar al Tíbet

El Tíbet es la región más alta de la Tierra, con una altitud media de unos 4.900 metros sobre el nivel del mar. Es una región situada en la conocida como meseta tibetana, en Asia, al noroeste del Himalaya. Un lugar que es patria del pueblo tibetano y habitada también por otras etnias chinas. Una zona sagrada con mucho que ver, pero también bastante inaccesible, por lo que preparar el viaje debe hacerse con tiempo y teniendo en cuenta una serie de cosas.

Cómo llegar al Tíbet

Hay diferentes formas de llegar en avión al Tíbet, bien desde una ciudad China, por ejemplo, su capital, PekínShanghái, Chengdu, Xi´an, Hong Kong y Chongqing, o bien desde Kathmandú (Nepal). Puedes encontrar vuelos hasta estas ciudades y después volar a Lhasa.

También puedes llegar en tren, pero intenta que siempre sea desde Xining. Es una ruta de 22 horas. Un paisaje muy bonito, pero bastante agotador, pues el tren no es demasiado cómodo.

Para entrar a China como turista deberás obtener un visado expedido por las autoridades de la República Popular China. Es un visado tipo L. La gestión de este visado no se puede hacer de forma online. Sólo se podrá hacer de forma presencial o por mensajería. Estos trámites duran hasta 5 días.

En la Región Autónoma del Tíbet, además del visado chino, se exige un Permiso de Entrada que se emite por parte de la Oficina de Turismo del Tíbet. Este visado sólo puede tramitarlo una agencia de viajes con licencia. Por tanto, no es posible entrar en el Tíbet para viajar libremente. Siempre necesitas hacerlo mediante una agencia.

Mejor época para viajar al Tíbet

El clima en esta región es extremadamente seco. Las lluvias no serán un gran problema, a no ser que te interese escalar alguna montaña. En estos casos sí es conveniente preparar un viaje de abril a octubre. Abril y mayo son meses frescos, pero con una probabilidad de lluvias mucho menor. Así, la época en la que podría llover un poco más sería en nuestro verano.

Superar el mal de altura

El Tíbet, como comentábamos, es una región muy elevada. Es normal sentir algunos síntomas del mal de altura por falta de oxígeno. Así, serán frecuentes los mareos, el dolor de cabeza, las náuseas, el insomnio o la falta de energía física.  Ojo, pues no todo el mundo lo padece. No es algo que pase siempre. No obstante, si pasa, se puede tomar acetazolamida. El ibuprofeno también ayuda. Beber mucha agua hará que tengamos mayor cantidad de oxígeno en la sangre, por lo que también será bueno.

Evita las comidas copiosas y los alimentos con mucha grasa. Descansa todo lo que puedas y encárgate de que en las primeras jornadas no tengas que andar demasiado.

Cambio de divisas en el Tíbet

La moneda oficial en el Tíbet es el yuan o renminbi. Lo mejor es cambiar en China, pues en el Tíbet es más complicado y engorroso. Muchos formularios y personal que no habla inglés. Lo mejor será que cuando llegues al Tíbet ya cuentes con suficientes yuanes cambiados.

Si piensas que la tarjeta de crédito te salvará la vida no lo creas. En el Tíbet es de lo más complicado pagar con ella. Lo cierto es que muy pocos hoteles la aceptan. Quizá los hoteles más lujosos, aquellos de 5 estrellas, tengan más posibilidades de hacerlo. Lo mejor es informarse antes de llegar para no llevarnos sorpresas.

En el día a día, en las tiendas o restaurantes, o pagas con dinero o tampoco podrás pagar. Esto nos obliga a llevar una suma considerable de efectivo al viaje. Por tanto, la precaución con este dinero siempre debe ser máxima. Afortunadamente, en muchos comercios también aceptan euros o dólares como medio de pago. Algo es algo, y eso puede salvarnos en algún caso concreto.

Es cierto que viajar al Tibet, o al menos, preparar el viaje, puede conllevarnos algunos quebraderos de cabeza, pero la experiencia es para recordarla. Solo el hecho de haber estado en el punto habitado más alto del mundo será algo que no muchos viajeros en este mundo podrán decir ¿Te atreverías a hacerlo? si es así, adelante, el Himalaya te está esperando.

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