Los platos más raros del mundo

Insectos fritos

A lo largo y ancho del planeta la gastronomía cambia como cambia el idioma o las tradiciones. Lo que en nuestro país parece un manjar, puede que fuera del mismo no resulte nada agradable. Por ejemplo, en España hay muchos platos a base de conejo, como la paella valenciana. Muchos extranjeros se escandalizan al ver este animal en las cartas, pues en otros lugares, el conejo simplemente no se come.

Podemos encontrar así una amplia variedad de recetas extrañas que a priori pueden parecer incluso un tanto repugnantes. Por ejemplo, en Guinea, existe un plato considerado manjar a base de sesos de mono. Los mismos son servidos en el propio cráneo.

Los insectos también entran en esta lista de platos raros, por ejemplo, en Colombia es típico degustar un plato llamado Hormigas culonas. Cuentan con la cabeza gruesa y el tórax delgado. Asimismo, tienen el abdomen bastante abultado. Estas hormigas, que pueden parecer incluso extrañas a la vista, son el ingrediente principal de un plato al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Para cocinarlas tan sólo hay que apartar las cabezas, alas y patas y quedarnos con el cuerpo en sí. Se tuesta en una sartén de cerámica y se sirve.

Los que tienen aracnofobia quizá no puedan probar este plato, pero lo cierto es que en Camboya, las tarántulas son manjar de dioses. Se fríen en aceite y son un aperitivo que podremos encontrar sin problema en los mejores restaurantes.

En Asia encontramos el Balut, un plato que ha sido reconocido como uno de los más raros año tras año. Se trata de un huevo de gallina o pato fertilizado, es decir, un huevo con embrión formándose en su interior. Se cocina igual que un huevo cocido. Al parecer es un plato con muchas proteínas y es considerado como una delicia afrodisíaca. Es posible probarlo en puestos callejeros y se consume con bebidas como la cerveza.

Balut - delicatessen asiáticas

Los grillos también pueden ser un ingrediente delicioso. En Tailandia, se consumen los grillos verdes al curry. Estos grillos son criados en granjas y son posteriormente cocinados al horno hasta que quedan completamente crujientes y se sazonan con curry.

Si bien es cierto que los países asiáticos y africanos se llevan la palma en comida exótica, no son los únicos países que cuentan con platos tan raros. No hace falta irse tan lejos. Por ejemplo, en los países nórdicos encontramos recetas como el Lutefisk. Se trata de un pescado blanco seco preparado con soda. Este pescado se sumerge en agua fría durante cinco o seis días y luego se vuelve a sumergir un tiempo en agua con soda. Este pescado pierde un 50% de su proteína convirtiéndose en una pasta gelatinosa. Tras esto, se vuelve a poner en agua durante seis días más y posteriormente se cocina al vapor durante 20 minutos.

En EEUU encontramos el sándwich de cerebro. Se trata de cerebro de ternera cortado en trozos que serán fritos posteriormente. Se suma la lechuga, el tomate y otros ingredientes. Un sándwich que a priori puede parecer poco apetitoso pero que también es consumido en otras partes de América como México o El Salvador.

En escocia se celebra el 25 de enero la cena de Burns. En este día especial, el plato por excelencia es el haggis ¿qué es el haggis? Un embuchado que se hace a base de asaduras como el pulmón, hígado y corazón de oveja y cordero. Todo ello se mezcla con cebolla y especias, se enharina y se mete en una bolsa hecha con el estómago de estos animales. Es cocido durante varias horas y tiene un sabor bastante fuerte y peculiar.

Haggis

El hakari es un plato típico de Islandia. Se cocina con tiburón, el cual es destripado y se deja fermentar durante varios meses, de ahí que el olor de este plato sea tan fuerte. Se sirve cortado en cubitos pequeños. Un tentempié delicioso para tomar a cualquier hora del día.

En cuestión de quesos también encontramos platos con particularidades. Por ejemplo, tenemos el Casu Marzu, un queso de Cerdeña realmente especial. Su nombre significa algo así como queso podrido. Se trata de un queso cremoso que se fermenta con la ayuda de larvas, algo que conduce a esta materia prima casi al punto de la putrefacción.

Finalmente tenemos que hablar de las ostras de las montañas rocosas, un plato muy popular en Canadá y parte de Estados Unidos que nada tiene que ver con el mar. Se hace con testículos de búfalo, pelándolos e hirviéndolos. Tras ello, se enharinan y finalmente se fríen.

Sin duda un buen repertorio de platos raros que más de uno se pensaría dos veces antes de probar ¿quién se atreve?

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