Sorlandet, un verano en el sur de Noruega

Fredrikstad

Imagino ahora los bosques, montañas y valles completamente helados de Sorlandet, la hermosa línea costera del sur de Noruega. Nada que ver con el clima soleado y alegre del verano. Es uno de los rincones favoritos de los propios noruegos para irse de vacaciones estivales. Toda la costa es una intensa paleta de colores, en donde el azul del mar se lanza contra las miles de pequeñas islas e islotes que se aventuran en medio de las olas.

A los extranjeros que van de viaje a Noruega les atraen especialmente los fiordos, pero para los propios noruegos estos brazos de mar que se adentran en la tierra se han convertido en demasiado turísticos. Ellos prefieren la calma y la bonanza de esta Sorlandet de pequeñas ciudades con encanto. Pequeñas casitas de colores que se asoman al mar desde la espesura de la naturaleza, cabañas de madera que pueblan el casi desconocido Valle de Setesdal y un aire puro que se cuela como una bocanada de frescor en los pulmones.

Las pequeñas ciudades de Sorlandet tienen un hermoso casco antiguo por el que pasear. En verano sus calles y plazas se llenan de terrazas y turistas. No hay nada más placentero que sentarse a disfrutar de la paz y el buen ambiente. Los noruegos son tremendamente amigables, y disfrutan con el gozo que produce su paisaje al recién llegado. Qué mejor que tomar algo en alguno de los restaurantes que se asoman al mar, ¿verdad?

Sin embargo hay quien viene a Sorlandet en busca de aventura. Desde rutas de senderismo por las escarpadas montañas del Valle de Setesdal hasta un paseo en barco por el Canal de Telemark, pasando por la subida a la montaña de Gaustatoppen que, con sus más de 1.800 metros de altura, es una de las grandes cumbres de la zona. Cuentan los que se han aventurado a ascender a la cima que desde su altura se divisa una vista maravillosa.

En Skien se puede tomar el barco para navegar por el Telemark. Esta pequeña ciudad apenas dista 135 kilómetros al sur de Oslo, de ahí que sea una magnífica excursión. El barco nos lleva hasta Dalen, 130 kilómetros hacia el este, muy cerquita de Sandefjord, uno de los fiordos más hermosos de Noruega. El paseo tiene lugar especialmente en verano, ya que en invierno el canal suele estar helado. Un paseo para disfrutar de lugares como Morgedal o la meseta de Hardangervidda.

Hablando de ciudades y rincones por visitar, en Sorlandet merece la pena hospedarse en Fredrikstad, 95 kilómetros al sur de Oslo. Estamos ante una de las ciudades fortificadas que mejor se conservan en el norte de Europa, y la única en su estilo de Escandinavia. Pasear por su centro histórico, conocido como el Gamlebyen, es toda una delicia, descubriendo entre sus piedras historias y leyendas de las viejas hazañas de los vikingos.

Otra opción, aunque algo más lejana, es ir hasta Rjukan (al menos para subir hasta el Gaustatoppen o disfrutar de esquí en familia en las montañas de los alrededores). Al sur de esta se halla Vradal, a orillas del Lago Nisser, un lugar sencillamente encantador. Hay pequeñas playas, paisajes de ensueño y posibilidades de hacer excursiones a pie, a caballo, en 4×4 y deportes acuáticos de todo tipo. Una experiencia estupenda.

Por último, el archipiélago de Sorlandet. Dicen los propios noruegos que es el archipiélago más bonito del mundo, pero claro ellos no son muy imparciales que digamos. Miles de islas salpicadas por toda la costa. Son muchos los que se aventuran desde tierra firme a visitar estos islotes tanto en canoa como en kayak. En verano el mar suele estar en calma, y las posibilidades de ir de una isla a otra son  muy variadas.

Sorlandet es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Su clima benigno en verano, soleado y apacible, nos invita a degustar un lugar con mucho encanto. Pequeñas ciudades históricas, cabañas de madera, lagos, montañas, valles de colores… Los fiordos, sí, pero también Sorlandet.

Foto Vía Soccer 24-7

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