Qué visitar en Viena en 3 días

Visitar Viena

¿Tienes un viaje a Viena? ¿No tienes claro qué hacer en una escapada a la capital austríaca? Tranquilo. Visitar Viena por 3 días es posible y muy recomendable. Tan sólo debes economizar un poco el tiempo y tener claro qué cosas ver en cada momento. ¿Te animas?

Lugares qué visitar en 3 días en Viena

Primer día en Viena

El primer día puedes comenzarlo visitando la Ópera del Estado de Viena, uno de los teatros de la ópera más importantes del mundo. Es una de las primeras referencias del mundo gracias a las producciones de alto nivel que se realizan en su interior. Además, es un edificio precioso que no deberías perderte por nada del mundo.

Tampoco te pierdas la Catedral de San Esteban. Es el símbolo absoluto de la ciudad. Comenzó a construirse en el siglo XII y es el edificio gótico más importante de toda Austria. También es interesante la Iglesia de San Carlos, un edificio religioso con una imponente cúpula.

Catedral de San Esteban en Viena

Catedral de San Esteban en Viena

Este primer día también te puede conducir al Palacio Imperial. Este palacio era el hogar de los Habsburgo, que durante más de siete siglos gobernaron su imperio desde aquí. Visita los aposentos privados, las salas de recepciones y los museos que hay en su interior, donde habitó hasta 1918 la familia imperial, cuando dejó de existir el antiguo Imperio Austro-Húngaro.

Otro palacio muy interesante es el Belvedere, aunque de su pasado palaciego interior no conserva demasiado. No obstante, sí es muy recomendable hacer una visita por sus exteriores, por los bellos jardines que lo rodean.

Es momento de ver museos, y no puede faltar el Kunsthistorisches Museum Wien. Se trata del Museo de Historia del Arte de Viena. Fue construido en 1891, y desde entonces, cuenta con una colección de obras destacadas y la colección de Brueghel más importante del mundo.

Déjate caer por el Barrio de los Museos, uno de los complejos culturales más grandes de todo el mundo. Está ubicado justo donde acaba el casco antiguo y reúne, en una superficie de 60.000 m2, instalaciones con los géneros artísticos más diversos: restaurantes, cafés etc.

Visita durante este día la Secesión. En 1897, Gustav Klimt salió de la Künstlerhaus y fundó una nueva unión de artistas. Esta nueva unión se llamaba Secesión. En 1898 se terminó de construir el edificio con el mismo nombre, el cual cuenta con una enorme cúpula dorada y el friso de Beethoven de Gustav Klimt.

En La Casa de la Música de Viena podrás emprender un viaje musical al museo del sonido. Mientras, en Albertina, tendrás la oportunidad de encontrar una de las mayores y más valiosas colecciones gráficas del mundo, con trabajos de Klimt, Monet, Picasso o Baselitz.

Segundo día en Viena

El segundo día inviértelo en visitar lugares como Burggarten. Está en la Ringstrasse y está diseñado en un claro estilo inglés. Justo en su interior podrás ver la Casa de las Palmeras, uno de los invernaderos modernistas más famosos construido por Friederich Ohmann.

Otro parque interesante es el Rathauspark. Tiene un diseño simétrico y está situado entre la universidad y el Parlamento. Las dos partes del parque están separadas por la plaza delante del Ayuntamiento.

No te pierda Heldenplatz, o lo que es lo mismo, una de las plazas más importantes e históricas de Viena. Situada entre Ringstrasse y el Hofburg, es un lugar muy animado, siempre lleno de gente.

Visitarás también el edificio del Parlamento de Viena. Fue construido entre 1873 y 1883 con figuras propias de la arquitectura griega, un estilo clásico que enamoraría a cualquiera.

Parlamento de Viena

Parlamento de Viena

En otro orden, también puedes visitar la Iglesia de María de las Nieves.  Es una de las iglesias más antiguas y de mayor valor histórico de toda la ciudad. Asimismo, pásate por el Judenplatz, considerado un lugar único para el recuerdo. Un monumento conmemorativo de Rachel Whiteread, las excavaciones de la sinagoga medieval y un museo sobre el judaísmo de la Edad Media.

Tercer día en Viena

El último día puedes dirigirte al Palacio de Schönbrunn. Se trata de la residencia de verano de los Habsburgo. Está fuera de Viena, pero merece la pena verla. Destaca, entre otros, por sus esplendorosas estancias imperiales, pero también por su fantástico jardín.

Para llegar a él, tienes varias opciones: en metro con la línea U4, en tranvía las líneas 10 y 58, o bien en autobús la línea 10A. En todos estos transportes, deberás bajarte en la parada “Schönbrunn”.

Escaleras en el Palacio Schonbrunn

Escaleras en el Palacio Schonbrunn

La construcción en sí destaca por ser uno de los edificios barrocos más bonitos de toda Europa. El palacio forma parte del patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Una vez veas el palacio y el jardín, puedes visitar el laberinto de Schönbrunn, un laberinto que ofrece 2.700 metros cuadrados de entretenimiento al aire libre.

Termina el día con el Museo de Carruajes Imperiales de Viena. Está en el mismo palacio y exhibe carruajes y vestidos que fueron usados por los Habsburgo.

Y para saber más de Viena…

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