Que ver en Salamanca en 2 días

Que ver en Salamanca

Salamanca es una de las ciudades más monumentales de España. Una ciudad que ha sido el centro universitario occidental de este país desde la Edad Media y que, entre otros, cuenta con la universidad más antigua de España y la cuarta más antigua de Europa. Un lugar en el que las historias se mezclan con los monumentos. Una ciudad cómoda que es posible visitar con 2 días. Sí, 48 horas son más que suficientes para dejarse enamorar por su magia.

¿Qué podemos ver en Salamanca?

  • Primer día

Visitar la ciudad es sencillo, podemos comenzar por la Plaza Mayor, de estilo barroco y el verdadero centro neurálgico de Salamanca. Será el principio, pues muy cerca puedes llegar a lugares como la Clerecía o la famosa Casa de las Conchas, con esa fachada que tantas instantáneas ha robado a los turistas.

Plaza Mayor de Salamanca

Plaza Mayor de Salamanca

Muy cerca puedes encontrar la Universidad, uno de los monumentos más destacados. Intenta buscar la rana en su fachada, un pasatiempo que ningún turista debería perderse. Asimismo, al lado del recinto están las Escuelas Menores, donde se encuentra el Cielo de Salamanca.

Cerca de la Universidad, en la parte trasera, están las catedrales. Sí, Salamanca cuenta con dos catedrales. Por un lado, está la Catedral Nueva y por otro la Vieja. En la fachada de la Catedral Nueva es dónde podrás buscar el famoso Astronauta.

A pocos metros podrás ver el Huerto de Calixto y Melibea. Este jardín no es demasiado frecuentado, y es una lástima, pues desde su interior es posible ver la Muralla, el río y ambas Catedrales.

Huerto de Calixto y Melibea en Salamanca

Huerto de Calixto y Melibea con la Catedral al fondo

Para quedarte a dormir, por cuestión de cercanía y de aprovechar el tiempo, te recomendamos que busques tu hotel en Salamanca en la parte céntrica de la ciudad. La verdad es que todo está relativamente cerca, de modo que otro buen lugar podría ser en torno al Puente Romano, donde hay buen aparcamiento y llegar a pie al centro en poco tiempo.

  • Segundo día

No te olvides de visitar la Casa Lis, el Colegio San Ambrosio, el Puente Romano, el Convento de San Esteban o Dominicos y la Iglesia de Santiago.

Aunque Salamanca cuenta con un gran número de monumentos para ver, hay que disfrutar de otras cosas, es casi una obligación. Por ejemplo, dicen de Salamanca que cuenta con los atardeceres más bonitos del mundo, o por lo menos uno de los más llamativos. El motivo no es otro que el material de sus edificios. Al parecer, la parte histórica de Salamanca está construida en piedra franca, un material que bajo la luz crepuscular adquiere un resplandor dorado que hace que sus calles sean el decorado de un cuento único.

Atardecer en Salamanca

No debemos olvidar que, además, en Salamanca hay un sinfín de historias de fantasmas e incluso rincones que nos remontan a los libros más famosos de la literatura española. Por ejemplo, puedes encontrar el lugar en el que el Lazarillo de Tormes aprendió su primera lección o el jardín en el que se encontraron de forma secreta Calixto y Melibea.

Comer bien en Salamanca

Una de las partes más importantes de nuestro viaje a Salamanca es comer bien. Lo cierto es que aquí nos costará poco, pues en Salamanca hay una tradición culinaria de cinco tenedores.

Puedes probar delicias como el hornazo salmantino. Se trata de una empanada de harina rellena de los productos más deliciosos de la tierra, tales como lomo, chorizo o jamón.

También hay que señalar la Chanfaina. Es, sin duda, uno de los platos más representativos de Salamanca. El origen de este plato recibe influencias judías y árabes. Se usa, por tanto, cordero y no cerdo. Se elabora con arroz, carne de cordero, sangre de cordero cocida, cebolla, pimienta y pimentón, comino, ajo, laurel y guindilla. Además, se sirve en cazuela de barro, para que guarde el calor el mayor tiempo posible.

Por último, no podemos dejar de nombrar el famoso jamón de Guijuelo. Dicen que toda la carne y embutido que llega de Guijuelo es de la mejor de las calidades. Pero el jamón es especial, de esos que te hace disfrutar cada bocado.

Nada como terminar el banquete con un buen dulce, y aquí, en Salamanca, también tienen de eso. El bollo Maimón, por ejemplo. Es conocido también como dulce de esponsales o rosco de bodas salamantino. Un broche perfecto para una estancia perfecta en esta perfecta ciudad.

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